En una conversación cargá de vacilón, introspección y crítica social, los pesos pesados de la comedia boricua se sientan sin libreto a hablar de todo: crowdwork, leche de cucaracha, Netflix, Santa Claus, y hasta del coquí… ¡Sí, el coquí! Esto es Gallimbo 100%.
Papi, si tú pensabas que la comedia en Puerto Rico estaba pasando por un bajón, déjame decirte que estás bien atrás. Porque Chente Ydrach anda más pompeao que nunca y lo demostró en un podcast donde se juntaron los duros de la escena: Maurim Chiclana, Gianluca Perotti (el borimbiano colombiano más querido de la Isla), Luis Ponce y el maestro de la impro Kiko Blade.
Desde los primeros minutos del podcast se siente la energía de un renacer creativo. Chente lo dejó claro: está envuelto en una nueva fiebre, un flow fresco que lo tiene metido hasta las patas en el stand-up y la impro. “Estoy más pompeao que nunca”, dijo mientras daba paso a lo que terminó siendo una verdadera tertulia sin filtro ni vergüenza.
Los Rebuleros se trepan
Luis Ponce y Gianluca se tiran con un nuevo show llamado Los Rebuleros, un espectáculo de crowdwork sin libreto, donde el público se convierte en parte del vacilón. “Esto es pa’ retarnos, pa’ medir la agilidad mental, pa’ vacilar con el corillo sin perder la calle”, soltaron entre risas. Y sí, admiten que el crowdwork no es pa’ cualquiera. Si no te sale natural, se te nota.
Improvisar es vivir
La conversación se pone densa (pero sabrosa) cuando se meten en el terreno de la improvisación. Kiko Blade, que la tiene mangá desde hace años, explica cómo los formatos largos de impro permiten contar historias más profundas, más teatrales. Maurim aprovecha pa’ contar que estará en el espectáculo Ecos del Alma junto a la Liga Puertorriqueña de Improvisación Teatral, explorando historias personales que conectan con el alma. Spoiler: no todo es vacilón, también hay introspección y feeling.
Cocinando chistes y berenjenas
Luis Ponce también se confiesa sobre su rol como animador en Superchef Celebrity. ¿Guiones? Cero. Todo es improvisación desde el saque. Y todo comenzó con una berenjena… literal. “La berenjena me dio el trabajo”, cuenta mientras relata cómo se tiró una impro de minuto y medio sobre ese vegetal morado y majestuoso. ¡Y quedó contratado!
Del coquí a la leche de cucaracha
Pero la cosa se desvió bien sabroso. Empezaron a hablar del bendito coquí y del gringo que supuestamente quería matarlo. De ahí brincaron a chicharras, ratones, mosquitos, leche de cucaracha, hamburgers de mosquito en África (¡qué asco!) y hasta se fueron en un viaje cuestionando si todos los animales valen lo mismo. Gallimbo-style, claro.
Santa Claus no existe… ¿o sí?
Maurim y Chente se meten en candela cuando hablan del dilema de decirle o no a los nenes que Santa Claus no existe. ¿Es una mentira o una ilusión bonita? ¿Quién tiene la culpa, el que mantiene la magia o el que la rompe con la verdad? Esta parte se pone filosófica, tierna y también bien graciosa. Cada uno cuenta su historia personal, y es imposible no sentirse identificado con esas navidades de infancia y los papelones con los regalos escondidos en el clóset.
Especiales de stand-up: ¿Netflix o YouTube?
En una de las secciones más jugosas del podcast, se tiran el debate serio, ¿vale la pena soltar un billetal pa’ grabar un especial y tratar de venderlo a Netflix? ¿O es mejor tirarlo en YouTube y bregar la promo tú mismo? Aquí se mezclan las aspiraciones artísticas con la dura realidad del billete. “Un especial en Netflix es tu carta de presentación… aunque lo vean cinco personas”, dijo uno. Y no está muy lejos de la verdad.
¿Y tú, Puerto Rico, estás ready pa’ más comedia?
El podcast cerró con mucho amor a la escena local y el sueño de que más talentos boricuas lleguen a plataformas globales. “Ahora mismo hay fiebre de comedia”, dijeron. Venezuela la está rompiendo, Colombia tiene caballos como Ricardo Quevedo, pero Puerto Rico no se queda atrás. Hay talento, hay corazón, hay calle… solo falta que el mundo lo vea.









