Ganan miles de dólares, llenan estadios y tienen millones de seguidores, pero detrás de las pantallas hay una realidad que pocos conocen. Lesiones en las manos, dolores crónicos, ansiedad y agotamiento físico están pasando factura a las estrellas de los esports, algunas de las cuales terminan retirándose cuando apenas están comenzando a vivir.
¿Quién dijo que ganarse la vida jugando videojuegos era un paseo? Mientras miles de jóvenes sueñan con convertirse en estrellas de los esports, los que ya llegaron a las grandes ligas están descubriendo que tanto perreo con los dedos también tiene sus consecuencias. Y algunas son bastante serias.
Aunque parezca increíble, los gamers profesionales pueden terminar con lesiones similares a las de atletas tradicionales. La diferencia es que, en lugar de correr detrás de una pelota, pasan horas machacando teclados, moviendo ratones y apretando controles a velocidades impresionantes.
Uno de los casos más sonados es el del chino Jian Zi-hao, conocido como Uzi, una leyenda de League of Legends que anunció su retiro en 2020, con apenas 23 años, debido a problemas crónicos en sus brazos y muñecas, además de complicaciones relacionadas con la diabetes.
El muchacho estaba en la cima de su carrera, pero su cuerpo le pasó la factura. Aunque posteriormente regresó a competir, su historia dejó claro que hasta los mejores pueden quedarse fuera de juego.
Cuando las manos dicen «hasta aquí llegué»
Los especialistas advierten que las largas sesiones de entrenamiento pueden provocar tendinitis, molestias relacionadas con el túnel carpiano y el famoso pulgar del gamer, una lesión asociada con movimientos repetitivos.
Y eso no es todo. Los dolores de espalda, cuello y hombros también forman parte del menú. Pasarse ocho, diez o doce horas frente a una pantalla, muchas veces sin descansar adecuadamente, puede convertirse en una pesadilla muscular.
Los ojos tampoco se salvan. La fatiga visual, la resequedad y los problemas para dormir son frecuentes entre quienes pasan demasiadas horas conectados.
La presión también juega su partida
El desgaste no es solamente físico. Una investigación realizada entre jugadores portugueses de esports encontró síntomas de ansiedad y depresión, además de alteraciones del sueño, entre parte de los participantes.
La presión por ganar, mantener contratos y no perder el puesto puede resultar agotadora.
El surcoreano Faker, otra leyenda de League of Legends, tuvo que alejarse temporalmente de las competencias en 2023 por problemas en un brazo. Gracias al tratamiento y la rehabilitación, consiguió regresar a la élite.
Ahora, importantes organizaciones de esports incorporan fisioterapeutas, psicólogos y entrenadores físicos para cuidar a sus estrellas.
Porque una cosa es jugar por diversión y otra muy distinta convertir cada partida en una batalla profesional.
En este negocio, perder una partida puede costarte un campeonato, pero ignorar las señales del cuerpo puede costarte la carrera completa. Y ahí sí que no existe botón de reinicio.

