En un suceso que parece sacado de una película de ciencia ficción de bajo presupuesto, trabajadores del gobierno estadounidense se toparon con un verdadero hive de la perdición, un nido de avispas contaminadas con niveles de radiación tan altos que hasta Godzilla hubiese dicho “bájale dos”.
Esto pasó en el Sitio del Río Savannah (SRS por sus siglas gringas), una antigua instalación nuclear en Carolina del Sur que en los tiempos de la Guerra Fría produjo materiales para armamento nuclear. El Departamento de Energía de EE. UU. (DOE) confirmó que el hallazgo se hizo a principios de este mes, cuando encontraron el nido pegado a un poste cerca de tanques donde guardan residuos nucleares líquidos. ¿Y adivina qué? El nivel de radiación era diez veces más alto de lo permitido por los federales. ¡Diez. Veces!
No, no es un episodio de Black Mirror, esto pasó de verdad. Los técnicos, con los pantalones bien apretados (y posiblemente dos pantalones encima), rociaron el nido con insecticida, lo recogieron y lo trataron como desecho radiactivo. Porque sí, ahora las avispas también entran en esa categoría.
Según el DOE, este “regalito” es parte de la llamada contaminación heredada in situ – básicamente, mugre radioactiva que quedó desde los tiempos gloriosos cuando esta planta era el “fast food” de las bombas nucleares. Hoy día, con unos 10 mil trabajadores, el SRS se dedica más a limpiar el reguero que dejaron sus antepasados y a jugar con ciencia, pero sin encender reactores, por ahora.
El informe aclara que esta radiación no fue culpa de un fallo reciente, ni que se les escapó un contenedor ni nada por el estilo. Simplemente, la fauna decidió montar su nido radiactivo en el peor lugar posible.
Y si te preguntas por qué se tardaron tanto en reportarlo, pues estaban revisando otros casos de insectos mutantes y radiaciones pasadas. Porque sí, esto ha pasado antes.
Si Juan Luis Guerra nos enseñó algo con “Las Avispas” fue a pedir protección divina con flow tropical y fe en el Altísimo, “Que si me pican las avispas, yo tengo quien me proteja…”
Pero papá, ni con agua bendita ni con tambora se salva uno de estas avispas mutantes con radiación nivel Hulk. Estas no vienen a darte un sustico, vienen con uranio en el aguijón y glow neón en las alitas. Son más X-Men que insecto. Así que ya tú sabes, si ves un panal brillar como discoteca en Las Vegas, no rece, ¡corre pa’l carajo!










