El artista abrió su primer concierto post-residencia con un show cargado de salsa, bomba, plena y sus grandes éxitos
La República Dominicana vibró con el inicio oficial de la gira mundial “Debí tirar más fotos” de Bad Bunny, un arranque explosivo que llenó el Estadio Olímpico Félix Sánchez hasta el tope y convirtió a Santo Domingo en la capital global de la música urbana.
Tras cerrar su histórica residencia de 31 conciertos en Puerto Rico, el “Conejo Malo” escogió a Quisqueya como la primera parada de un recorrido que se extenderá hasta 2026 por América Latina, Europa, Asia y Australia. Y como era de esperarse, arrancó a lo grande.
El espectáculo abrió con un intro audiovisual grabado por dos jóvenes desde un barrio dominicano, hablando en jerga criolla, un guiño directo al público local que hizo estallar el estadio desde el primer segundo. Esa estética callejera, espontánea y caribeña replica el espíritu de su residencia en el Coliseo de Puerto Rico, pero con un toque más dominicano: más ritmo, más calle y más color.
Bad Bunny salió al escenario acompañado por una orquesta de salsa y abrió con “La mudanza”, dejando claro que esta gira no sería un recorrido urbano tradicional, sino una mezcla intensa de sonidos latinos. Luego vinieron “Callaita” y una cadena de éxitos que el público cantó sin respirar: Baile Inolvidable, Ojitos Lindos, DtMF, NUEVAYoL, Mónaco, VeLDÁ y El Apagón, entre muchos otros.
La propuesta musical tuvo un sello especial. Los Sobrinos y Los Pleneros de la Cresta lo acompañaron en vivo, aportando ritmos de salsa, bomba y plena que forman parte del ADN del álbum DtMF. El ambiente se sentía más a fiesta caribeña que a tour urbano, y eso fue precisamente lo que Benito buscaba: un viaje musical que amarra la cultura boricua y dominicana.
La primera invitada de la noche fue Chuwi, quien interpretó “Vueltita” y también fungió como telonera. Su participación desató una ola de gritos entre los fanáticos jóvenes que ya la siguen en redes.
“Quiero una bulla que se escuche allá en Puerto Rico”, gritó Bad Bunny frente a un estadio repleto de dominicanos y turistas. “Gracias por tanto RD. Desde que llego aquí me siento en casa”, añadió ante un público desbordado de euforia.
Horas antes del concierto, Benito aprovechó la mañana para relajarse jugando golf junto al empresario George Nader, una pausa tranquila antes del huracán de energía que desató por la noche.
Hoy será la segunda función en el Estadio Olímpico Félix Sánchez, antes de que el artista emprenda oficialmente su ruta global.
Bad Bunny arrancó y el mundo entero ya está mirando.










