El reguetonero más loco y más real habla de lo vivido, lo que dejó y lo que viene, en una entrevista donde se ríe y se reflexiona.
Cuando Jon Z llega donde Chente, no hay libreto que aguante. Desde que se saludan, uno sabe que esto no va a ser una entrevista normal, esto es una clase maestra de calle, vacilón, filosofía a lo boricua, historia musical y un par de códigos que solo los verdaderos van a entender.
Desde el saque, Chente le tira flores: “Yo siento que tu carrera ha caminado al lado de la mía”, dice, recordando a Idel, su exmánager fallecido, y cómo nació una de las frases más icónicas de Jon Z: “Viajo sin ver.” Lo más brutal es que esa frase salió de un malentendido. Idel pensó que Jon Z decía eso en una canción… y Jon le metió. ¡Nació un palo!
Y sí, hablaron de Perú. Pero no fue cualquier tour. Jon Z allá se tira pa’l barrio, literal, con fanáticos que no pueden pagar taquilla pero lo reciben con murales, bocinas y amor real. No hay luces de neón ni producción millonaria, es Jon Z en la calle. Eso es artista de verdad.
“En Perú me tiré pa’l público. Me aruñaron, me jalaron el pelo, pero papi, me gusta la adrenalina”, cuenta entre risas. También recuerda cuando en Ponce se tiró montao en un pato inflable gigante y lo llevaron hasta el último rincón del party. “¡Eso fue bien loco!”, dice con el flow de siempre.
Pero entre las risas y las anécdotas, Jon también se fue profundo. Habló de su lucha con la codeína, las pastillas, y cómo el entrenamiento y el Muay Thai lo sacaron del hoyo. “Esa es mi nueva droga”, dice. Ahora entrena todos los días. No ha fallado uno solo desde que empezó. Jon Z está en disciplina olímpica, y eso se nota.
También confesó que muchos momentos de su vida artística se le borraron por las loqueras. “Hay shows que no recuerdo. Hay partes de giras que están en blanco”, dice sin miedo. Pero el tipo se ríe, porque sobrevivió y ahora está mejor que nunca, enfocado, creativo y con dos discos en camino —‘Humilde’ y ‘Loco’.
En medio del vacilón, Chente le pregunta si él ha fronteado en sus canciones. Jon responde seco: “Yo canto lo que he vivido. No tengo que meter embuste.” También aprovecha pa’ soltar un consejo que, aunque parezca sacado de un sensei, viene con calle: “El que quiera ser artista y cantar malianteo, que sepa que a la calle le gusta probarte.”
La conversación se pone internacional cuando hablan del reguetón en otros países. Jon dice que el género ya no es solo de PR, y que hay flow en Chile, Argentina, México y hasta Ecuador. Pero deja claro que Puerto Rico sigue siendo el corazón del reguetón.
También se metieron en el revolú de si J Balvin fue quien llevó el reggaetón a nivel mundial. Jon, con su estilo de sensei chill, no se ofende, pero aclara que el reguetón salió de PR y eso no se puede borrar. “Ya lo que hay es reguetón latino”, dice, sin ánimo de pelear, pero con el orgullo boricua bien puesto.
Y como si no fuera suficiente, Jon Z saca a pasear su lado rockero. Le tira flores a System of a Down, Linkin Park y hasta dice que uno de sus ídolos es Jim Carrey. El hombre es una mezcla explosiva de humor, música y calle… y ahora también de artes marciales.
¿Qué viene por ahí?
Pues además de los discos nuevos, Jon está ready pa’ lo que sea. Tiene shows internacionales, colaboraciones con nuevos talentos, y la energía de alguien que se cayó, se levantó y ahora va con el pecho al frente y el alma limpia.
Como dijo Chente pa’ cerrar el episodio:
“Jon Z es loco, humilde y real. Y eso no se finge.”










