Del Caroline’s Comedy Club al Second City Theater, el comediante boricua se prepara pa’ convertir su trauma en gloria dentro del New York Comedy Fest
En noviembre del 2016, Chente Ydrach se tiró al vacío en uno de los escenarios más duros del planeta, el mítico Caroline’s Comedy Club en Times Square. Invitado al prestigioso New York Comedy Fest, el boricua viajó con la ilusión de romperla, pero lo que pasó fue otra cosa. Lo que se suponía que fueran 20 minutos de gloria se convirtieron en un calvario desde el minuto tres. “Me mamé un clase bicho, me fue horrible”, recuerda hoy con la franqueza gallimbosa que lo caracteriza.
Aquel palo de realidad lo dejó marcado. Al salir del club, su propio manejador Idelectrox le tiró la pregunta que todavía le zumba en los oídos, “Bueno, Chente, ¿y qué vas a decir la próxima vez que vengas?” Y la verdad es que en ese momento no tenía respuesta. El chamaquito con hambre de comedia se fue con la barriga vacía y un nudo en la garganta.
Pero si algo define a Chente es que no se raja. Con los años convirtió esa derrota en gasolina, puliendo su estilo, llenando salas en variedad de ciudades y creciendo hasta convertirse en un nombre propio en el stand-up boricua. Desde clubs underground hasta el Sony Hall, donde se presentó con taquilla sold out, el hombre fue levantando la frente y buscando esa revancha que nueve años después, por fin, llegó.
Ahora, el 2025 le da la oportunidad de saldar la deuda, Chente regresa al New York Comedy Fest, pero ya no como rookie asustado, sino como headliner en el Second City Theater. Con la confianza de quien se ha echado a Puerto Rico completo al bolsillo y con la malicia que solo da la experiencia, promete pararse frente a los neoyorquinos y demostrar que aquel chamaquito inseguro quedó en el pasado.
“Esta es mi oportunidad de reivindicarme. Deséenme suerte”, soltó en el video donde contó la historia. Pero más que suerte, lo que hay ahora es trayectoria, oficio y el flow inconfundible de un gallimbo que aprendió a reírse de su propio fracaso.
Nueva York lo espera, y Chente va decidido a cerrar el círculo. El mismo festival que lo vio tropezar lo verá ahora brillar. Y si la comedia es ajuste de cuentas con uno mismo, este comeback promete ser el punchline más cabrón de su carrera.










