En tiempos donde un rumor corre más rápido que la verdad, el equipo de trabajo de Kiko el Crazy salió al frente para aclarar lo ocurrido tras el accidente de tránsito en el que se vio involucrado el exponente urbano durante la madrugada del 1 de febrero.
Y el mensaje fue directo, claro y sin rodeos: no hay fallecidos.
¿Qué pasó realmente?
Según el comunicado oficial, el artista —cuyo nombre real es José Alberto Rojas Peralta— se dirigía a su último compromiso laboral de la noche cuando un motorista se atravesó de manera inesperada en la vía.
Ante la situación, Kiko reaccionó para evitar una colisión directa, maniobra que provocó que el vehículo impactara primero contra un árbol y luego contra otro automóvil. Un accidente lamentable, sí, pero lejos de las versiones exageradas que comenzaron a circular.
Responsabilidad, humanidad y acción inmediata
El equipo fue enfático en un punto clave: Kiko el Crazy no tuvo culpa en el hecho.
Además, destacaron que desde el primer momento el artista actuó de forma responsable y humana, brindando asistencia inmediata y cumpliendo con todos los procedimientos necesarios, tanto en el plano legal como personal, para garantizar que el motorista recibiera la atención correspondiente.
La información confirmada hasta el momento indica que el motorista se encuentra estable y bajo cuidado médico.
Llamado a la prudencia mediática
En el comunicado, el equipo hizo un llamado respetuoso pero firme a los medios de comunicación y al público en general para que manejen la información con prudencia y responsabilidad, evitando la desinformación que solo genera alarma innecesaria.
Gallimbo lo dice claro: informar no es especular.
Recompensa por celular sustraído
En otro orden, el equipo informó que durante el incidente el teléfono celular del artista fue sustraído. Por ello, están ofreciendo una recompensa de 50,000 pesos dominicanos a quien brinde información que ayude a recuperar el dispositivo.
Contacto directo: 809-632-5558
Conclusión Gallimbo
En una industria donde cualquier titular puede incendiar las redes, este caso deja algo claro:
la verdad siempre debe ir primero.
Kiko el Crazy está vivo, consciente, colaborando y actuando conforme a la ley. No hubo víctimas fatales, y el enfoque ahora debe ser el correcto: responsabilidad, respeto y humanidad.
Porque antes del artista, antes del personaje, hay personas.










