El Negrito de ojos claros llegó al Choliseo como fanático del basket, celebrando el regreso de la NBA a la isla y soñando con más acción en casa.
Ozuna llegó al Choliseo relajao, de buen humor, disfrutando como cualquier boricua que siente orgullo de ver un evento de la NBA en su tierra. Con una sonrisa amplia, decía que estaba “bien contento, pasándola a la madre”. Y no exageraba: el ambiente era pura energía.
Después de 19 años sin un juego de NBA en Puerto Rico, el reggaetonero y empresario del baloncesto lo tenía claro: esto no puede quedarse en un solo evento.
“Entrando por ahí lo dije: hay que traer más. Hablé con los muchachos y les dije, hay que traer más juegos, porque la estamos pasando duro. El público está activo, bien metido. Yo diría que deberían ser como cinco o seis juegos al año aquí.”
Para Ozuna, el baloncesto no es solo entretenimiento, es parte de su ADN. Además de su carrera musical, es propietario de los Osos de Manatí, equipo del Baloncesto Superior Nacional (BSN). Por eso, cuando se habla de NBA, su visión va más allá del fanatismo: él ve una oportunidad real de crecimiento deportivo para el país.
“El BSN está prendido. Hay muchos fanáticos y talento en la isla. Esto demuestra que Puerto Rico está listo para más.”
Desde su asiento, observaba con orgullo a Alex Morales y Ethan Thompson, dos de sus jugadores que formaron parte del evento.
“Vine a verlos a ellos principalmente, son de la casa. Los saludé al principio del juego y se lo están disfrutando. Cuando empiece el BSN, ahí es que se pone la acción de verdad.”
Puerto Rico vuelve al radar del baloncesto global
El regreso de la NBA a Puerto Rico con el partido entre Orlando Magic y Miami Heat, y la celebración del Celebrity Game organizado por la Compañía de Turismo de Puerto Rico, marcaron un antes y un después.
Miles de personas llenaron el Coliseo José Miguel Agrelot en una jornada que combinó deporte, cultura y orgullo nacional.
El evento fue parte de la estrategia de la Compañía de Turismo de Puerto Rico (CTPR) para posicionar la isla como destino global del turismo deportivo. Según su directora ejecutiva, Willianette Robles, la meta es “seguir trayendo experiencias que muevan la economía, proyecten la isla y unan al pueblo”.
De la tarima al tabloncillo
Ozuna no solo canta sobre sueños, los ejecuta. En 2022 compró la franquicia Brujos de Guayama y la transformó en los Osos de Manatí, resucitando el espíritu del baloncesto en el norte de la isla.
Bajo su liderazgo, el equipo alcanzó la final del BSN 2024 y se convirtió en símbolo de la nueva era del deporte puertorriqueño.
Con esa mentalidad, no sorprende su entusiasmo ante la NBA:
“Estos juegos demuestran que Puerto Rico puede hacerlo. Tenemos fanaticada, talento y pasión. Lo que falta es seguir trayendo más.”
Para él, cada evento como este es una chispa más en el motor de una visión más grande: un Puerto Rico donde el baloncesto, la música y el turismo caminen juntos con el mismo ritmo.
Ozuna no necesitó cantar ni coger el micrófono para brillar. Bastó con su presencia y su voz para dejar claro que la cancha también es parte de su historia.
Porque cuando el reggaetón se mezcla con el deporte, el resultado es puro fuego.
Y si de Ozuna depende, esto apenas comienza, Puerto Rico no solo quiere ver NBA de visita, quiere que el deporte mundial tenga aquí su segunda casa.










