El receptor estrella de los Patriots enfrenta cargos por agresión y estrangulamiento mientras el equipo pelea por la AFC
Cuando parecía que todo era rutas profundas, touchdowns y esperanza de postemporada en New England, la novela se fue por otro canal. Stefon Diggs, uno de los nombres más pesados del ataque de los New England Patriots, fue arrestado tras ser acusado por una mujer de haberla abofeteado y luego estrangulado durante un altercado ocurrido la noche del 2 de diciembre en su residencia de Massachusetts.
El presunto incidente ocurrió en la casa de Diggs en Dedham, un suburbio de Boston, valorada en unos nada humildes 2.5 millones de dólares. El conflicto, siempre según la versión presentada a las autoridades, habría comenzado por un desacuerdo relacionado con dinero. Nada de celos ni farándula barata: billete, números y tensión.
El caso tuvo un giro curioso. La mujer informó inicialmente el hecho a la policía el 16 de diciembre, pero en ese momento decidió no presentar cargos. Una semana después, el 23 de diciembre, cambió de opinión y notificó que sí procedería legalmente contra el jugador. También indicó que trabajaba para Diggs y que dejó su empleo la misma noche del presunto altercado. Drama laboral mezclado con NFL: combo explosivo.
Diggs, de 32 años, enfrenta ahora un cargo grave por estrangulamiento y uno menor por agresión. Su comparecencia ante el Tribunal de Distrito de Dedham está pautada para el 23 de enero, fecha que cae como bomba en el calendario deportivo, justo cuando los Patriots podrían estar jugando el Campeonato de la AFC dos días después. Timing fatal, como fumble en la yarda uno.
El abogado del jugador, David Meier, fue directo y sin anestesia. Aseguró que Diggs “niega categóricamente las acusaciones”, las calificó de infundadas y no corroboradas, y sostuvo que todo se origina en una disputa financiera no resuelta entre empleador y empleada. En arroz y habichuelas: según la defensa, esto nunca pasó.
Dato importante para los que ya estaban montando teorías de chisme: Cardi B, pareja sentimental del jugador, no es la presunta víctima en este caso.
Por su parte, los Patriots emitieron un comunicado breve, sobrio y muy corporativo: Diggs les informó que niega las acusaciones, el equipo seguirá recopilando información y cooperará con las autoridades y con la NFL. Nada más. Silencio estratégico, modo defensa preventiva.
La NFL, como era de esperarse, confirmó que está al tanto de los cargos. Ahora la liga, el equipo y los fanáticos esperan cómo se desarrolla esta historia que, por ahora, tiene más tensión que un overtime en Foxborough. En el emparrillado, Diggs corre rutas. Fuera de él, el juego apenas comienza… y no promete ser corto.










