Cuando lo espeluznante se vuelve familia y el “buh” de miedo cambia por “buh” de risas
Niños con linternas, padres sosteniendo globos naranjas y risas que se mezclaban con susurros de “¿qué habrá detrás de la puerta?”. Así fue como la edición infantil del gran evento de Halloween, Haunted Manor-KIDS, rompió todos los pronósticos el pasado domingo 26 de octubre en el castillo ubicado en Ponce.
Desde el mediodía, la antigua mansión de la familia Serrallés —ese palacio con vista en Cerro-El Vigía que ya de por sí pone los pelos de punta— se transformó en un paso obligado para quienes querían una experiencia distinta: terror con condimento familiar, sustos suaves y decorados que eran una mezcla de “quiero explorarlo” con “¡mamá, ya vámonos?”.
Boletos agotados y más funciones. ¡que corra el rumor!
La cartelera lo decía, domingo 26 de octubre, de 12:00 p.m. a 4:00 p.m., función especial para niños acompañados por adultos. Y pum: sold out.
Lo llamativo es que aunque la edición infantil es reciente, la franquicia mayor, Haunted Manor III, ya se había montado en ese mismo escenario, lo que había creado una expectación potente.
Padres que habían visto la versión “mega-terror” en años anteriores miraron esta versión para niños con recelo… y terminaron atrapados igual. El público mostró que lo que importa no es solo el susto, es la experiencia compartida, el grito que termina en abrazo, el susto que termina en selfie.
¿Qué encontraron los niños?
- Ambiente seguro pero emocionante: le quitaron lo más crudo del terror y lo dejaron juguetón, lo cual hizo que familias completas —niños, primos, abuela incluida— entraran sin pensar.
- Lugar emblemático: el Castillo Serrallés no es un salón de fiestas cualquiera. Es mansión histórica, con terrazas, jardines y esa vibra de “vieja casa que podría estar encantada”.
- La marca del terror bien manejada: la edición adulta ya tiene reconocimiento, así que cuando apareció la de niños, la gente dijo “hay que verlo”. Con funciones agotadas, el término “éxito” se queda corto.
¿Qué pasó durante esas 4 horas fantasmagóricas-familiares?
Se cuenta que hubo estaciones de fotos con personajes “no tan malos”, juegos de búsqueda de tesoros (sí, hubo “sustos leves”), decoración de calabazas, y claro, la entrada al castillo con pasillos iluminados con murciélagos de goma y risitas nerviosas al estilo “oye, ¿eso se mueve o estoy soñando?”.
Los que fueron, salen con bolsas de dulces, sustos leves pero sin trauma, y la satisfacción de “mis hijos lo pasaron brutal”. Eso, en la era de la diversión mezclada con seguridad y control, es ganar de calle.
¿Y ahora qué viene?
Con semejante éxito, lo lógico es que el equipo detrás de VazVil Enterprises (la productora del evento) ya esté cocinando más sustos y dulces. Y sí, confirmado: por la enorme demanda, el corillo anunció una nueva función de Haunted Manor KIDS para el jueves 30 de octubre.
Así que si te lo perdiste o tus nenes te están mirando con cara de “¿y por qué no fuimos?”, esta es tu segunda oportunidad para vivir el jangueo más spooky del año. Los boletos ya están disponibles en gallimbo.com, pero te advertimos: vuelan más rápido que un murciélago con Wi-Fi.
Con el éxito de esta edición y el cariño del público, todo apunta a que Haunted Manor seguirá creciendo como una de las experiencias de Halloween más queridas de Puerto Rico, combinando diversión, familia y un toque de locura mágica.
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