Murió a los 71 años la leyenda que convirtió la lucha libre en fenómeno mundial, cine, reality y cultura de masas
Pues llegó el momento, corillo. El ring está de luto. Hulk Hogan, el papá de los pollitos en la lucha libre, el hombre que convirtió la WWE en un fenómeno global, falleció este jueves 24 de julio a sus 71 años. La noticia fue confirmada por la misma WWE y reventó las redes sociales como un “Atomic Leg Drop” en plena frente.
Según TMZ —que como siempre tira la primicia primero que nadie—, Hogan murió por un paro cardiaco en su casa en Clearwater, Florida. En la madrugada, llegaron los paramédicos y lo montaron en camilla directo al hospital, pero ya no había más Hulkamania que aguantara. El cuerpo le dijo “hasta aquí llegamos, campeón”.
Pero vamos al grano… ¿Quién fue este Hulk Hogan y por qué lo lloran hasta los que no ven lucha libre?
El nacimiento de una leyenda
Nacido como Terry Gene Bollea, Hogan no solo fue un luchador; fue el rockstar del ring. Antes de que él se trepara con sus botas amarillas y su bigote de escoba, la lucha libre era un deporte de nicho. Pero con su carisma descomunal y ese flow de superhéroe ochentoso, convirtió WrestleMania en un Super Bowl con spandex.
Debutó en los 70s, pero explotó en los 80s cuando le ganó el título a The Iron Sheik en 1984 y prendió la llama de la famosa “Hulkamania”. Desde ahí, nadie pudo con él, se bajó a Andre The Giant frente a 93 mil personas, le metió las manos a Randy Savage, y hasta a Vince McMahon le dio su agüita en el ring.
Ganó 6 campeonatos en WWE, y otros 6 más cuando cruzó a la WCW y se convirtió en “Hollywood Hogan”, el villano favorito. Esa versión malvada fue la chispa que prendió los fuegos artificiales de los Monday Night Wars, una era dorada en la lucha libre televisada.
Más allá del ring: TV, cine y reality
Hogan fue mucho más que puños y sudor. Se metió en el cine con películas como Suburban Commando y Mr. Nanny, y hasta tuvo su propio reality show en VH1, Hogan Knows Best, donde veíamos la vida loca de este gigante rubio y su familia. O sea, el tipo era una marca andante, un influencer antes de que existiera Instagram.
Un final sin guión
Aunque en mayo se había sometido a una cirugía de cuello, y su esposa había desmentido rumores de que estaba grave, la vida tenía otros planes. El mismo Bubba the Love Sponge, examiguito suyo, había corrido la bola de que Hogan estaba en coma, pero resulta que no era tan embuste como pensaban.
Su corazón gigante —el mismo que aguantó miles de suplexes y traiciones en el ring— dijo “no puedo más”. Y así, el hombre que transformó la lucha libre en puro espectáculo, partió del ring de la vida.
Legado inmortal
Hogan no fue perfecto. Tuvo controversias, bochinches y hasta cancelaciones. Pero no se puede negar, él construyó el puente entre la lucha y la cultura pop. Fue el primer luchador en ser famoso a nivel mainstream, el blueprint de lo que hoy hacen Roman Reigns, John Cena y hasta The Rock.
“Whatcha gonna do when Hulkamania runs wild on you?” fue más que una frase. Fue una revolución.










