El papá de los pollitos le tira a medio mundo, lanza nuevo artista y tira con to’… ¡como solo él sabe hacerlo!
Gallo The Producer regresó al podcast de Chente como un huracán categoría 5, habló claro sobre los copiones de sus personajes, tiró al medio a Victorino y Dris, analizó el caso caliente de Prospepe y la Policía, y hasta presentó a su nuevo artista “Salitr3”. Todo eso, entre risas, roncaera y muchas verdades con sabor a calle y oro de 18 kilates.
No hay quien lo pare, no hay quien lo calle, y definitivamente no hay quien lo imite sin que él lo note. El siempre picante y sin filtro, con más contenido que un alcapurria rellena de lechón. Desde que cruzó la puerta se sintió la tensión, la risa y la roncaera: esto no era una entrevista, era una misa gallimbosa… y Gallo era el cura, el monaguillo y el diablo a la vez.
Y es que este regreso no fue cualquier comeback, fue una solpresa (sí, con S) bien servida, donde Gallo se fue a pecho contra los que —según él— se quieren trepar en su personaje sin darle el crédito que merece. “Victorino, Splash, Dris, Oda… ustedes son mi creación. Sin mí, ustedes todavía estarían recortando cejas por $5 en Caguas”, disparó sin miedo.
La Guerra de clones
El primer round fue contra Victorino, a quien acusó de ser más falso que una cadena de $5 en Plaza del Caribe. “Yo fui quien lo bautizó, yo fui el que lo metió en el mapa. Ahora viene este y se cree influencer fashion. Canto e puerco, respeta a tu padre”, dijo mientras se acomodaba una cadena de Santa Juanita Diamond valorada —según él— en “más que tu carro”.
Pero la cosa no quedó ahí. Gallo encendió el fogón con Dris y Oda, diciendo que copiaron el concepto de la guerra barbera que él y Victorino popularizaron. “Dris no es Gallo, es Fallo The Producer, y eso que lo hace hasta mejor que yo, pero sigue siendo plagio”, dijo entre risas con un toque de pique.
Prospepe, sangre y querella
En medio del vacilón, el podcast también se puso serio cuando tocaron el caso de Prospepe, el influencer y atleta que terminó ensangrentado tras intentar hacer una querella en un cuartel de Santurce. “Papi, te roban el carro y lo menos que esperas es que te prendan a puño en el cuartel. ¿Qué es esto? ¿Una trampa del G.I. Joe?”, comentó Gallo, señalando que la violencia policial parece ser más rápida que la investigación de un carro hurtado.
Chente y Gallo analizaron video por video como si fueran CSI de Trujillo Alto, y aunque las versiones oficiales decían que Prospepe se dio con una jardinera, el gallinero sospecha que ahí hubo más manos que yerba en Santurce.
Pobreza, crianza y perreo con clase
Gallo también aprovechó para tirarle a los pobres… sí, leíste bien. En un monólogo digno de stand up, dejó claro que él come steak, baña a sus hijos con agua Perrier, y que en su casa los Pampers son marca Kirkland, pero pagados al doble por capricho. “¡Aquí no se vive con descuento, se vive con flow!”, gritó.
Y no solo eso, habló de la crianza, el sacrificio de ser papá trabajador y la presión de ser figura pública. “No soy mal padre por irme de gira. ¡Trabajo más que un ponchador de turno doble!”, dijo mientras confirmaba sus fechas en Orlando, Boston y RD.
Debut con power: Salitr3
Como buen padrino del género, Gallo también trajo regalo. Presentó a Salitr3, su nuevo artista, quien soltó un preview de perreo sucio con trompeta que dejó la cabina en fuego. “Este chamaquito tiene el flow, la imagen y el hambre. Lo vi y supe que iba a romper”, dijo, mientras saludaba al productor Amunation.
Con tremendo temple y presencia, Salitr3 se tiró al ruedo, demostrando que viene a quedarse. “Estoy ready, papi. Este año nos metemos”, dijo seguro, sabiendo que tiene el respaldo del gallo mayor.
Cierre de oro… y prenda cara
Para cerrar con broche de oro (literalmente), Gallo sacó toda su artillería de joyas. “Esto vale más que tu caserío completo, mamáo”, soltó mientras enseñaba una sortija de $5,000, una pulsera de 90 gramos y un reloj que, según él, hace que los reggaetoneros “parezcan cucarachas bling-bling”.
Conclusión Gallimbosa:
Gallo The Producer no solo volvió… regresó como el Big Boss del vacilón, el José José de la roncaera y el Bad Bunny de los barberos. Con un mensaje claro, el que no lo respete, se busca candela. Porque en el universo Gallimbo, la autenticidad es ley, y el que copia sin dar crédito… termina siendo Fallo the Producer.










