Ponce se planta en su casa, prende la ofensiva y aguanta el empuje final de los Cangrejeros para cerrar una victoria con carácter en el BSN
El Auditorio Juan “Pachín” Vicéns se convirtió en jungla desde el saque inicial. Los Leones de Ponce salieron con hambre, con flow de “aquí mando yo”, y terminaron sacando una victoria sudada 111-106 sobre los Cangrejeros de Santurce en un juego que tuvo de todo: runs, bombazos y un final de esos que te dejan sin uñas.
Desde temprano se sintió la vibra. El combo rojinegro no perdió tiempo en mandar el mensaje, arrancando con un 8-0 liderado por Jezreel De Jesús, que estaba en modo protagonista desde el primer silbato. Santurce trató de acomodarse, pero Ponce ya había puesto el pie en el cuello. El primer parcial cerró 27-22 y ya se veía por dónde venía la cosa.
Ponce prende la máquina y no mira pa’ atrás
La primera mitad fue básicamente un clinic ofensivo. Los Leones jugaron con ritmo, moviendo la bola, castigando en transición y defendiendo con intención. No era solo meterla, era cómo la estaban metiendo. Para cuando sonó la chicharra del descanso, el marcador decía 62-46, y el Pachín estaba en modo fiesta.
Aquí no había mucho misterio: Ponce estaba ejecutando mejor en ambos lados de la cancha, mientras Santurce trataba de sobrevivir como podía.
El bombazo que parecía cerrar el capítulo
Si alguien pensaba que el juego se iba a apretar temprano en la segunda mitad, Jalen Crutcher dijo “espérate un momento”. Con un triple que sonó como un martillazo, puso el marcador 70-47 con 8:32 en el tercer parcial. Esa fue la máxima ventaja de la noche, y parecía que el juego se estaba rompiendo.
Al finalizar ese tercer periodo, los Leones seguían cómodos arriba 92-74. Todo bajo control, o eso parecía.
Santurce se pone serio y el juego se prende
Porque claro, esto es BSN, y aquí nadie se quita tan fácil. Los Cangrejeros apretaron en el cuarto parcial, subieron la intensidad y empezaron a recortar poco a poco. De repente, el jueguito que estaba controlado se convirtió en una película de suspenso.
Con apenas 20 segundos en el reloj, Ángel Matías metió una bandeja que puso el juego 109-106. Tres puntitos. Silencio momentáneo. Tensión en el aire. La presión estaba servida.
Pero ahí es donde se separan los que hablan de los que ejecutan.
Jezreel cierra la puerta y se acabó el drama
Santurce optó por la estrategia clásica: enviar a la línea a Jezreel De Jesús. Mala idea si el tipo está en modo clutch.
Dos tiros. Dos canastos. 111-106. Candado puesto, se acabó lo que se daba.
Los que cargaron con el peso
La ofensiva de Ponce fue un trabajo colectivo, pero con nombres y apellidos claros. Jezreel lideró con 28 puntos y control total del tempo. Terence Davis aportó 24, Jordan Murphy metió 21 con 11 rebotes —doble-doble pa’ la libreta— y Crutcher añadió 16, incluyendo ese triple que cambió el mood del juego.
Del lado de Santurce, Malik Beasley se fue en modo metralleta con 31 puntos, seguido por Walter Hodge con 18, Ángel Rodríguez con 16 y David Huertas con 10. Pero esta vez no fue suficiente.
Con esta victoria, los Leones mejoran a 4-7 y se acomodan en la cuarta posición del Grupo B. No es perfecto, pero es un paso firme. Santurce, por su parte, cae a 4-4, también cuarto en el Grupo A, y con un par de preguntas en la libreta.
Ponce no tiene mucho break para celebrar. El domingo 19 de abril se tiran pa’ la carretera a medirse con los Atléticos de San Germán en el Arquelio Torres Ramírez. Otro reto, otro ambiente caliente, otra oportunidad de seguir subiendo.
Porque si algo dejó claro este juego es que cuando estos Leones se activan, papi, hay que respetarlos.











