De vuelta a la escuela. Durante una reunión con líderes africanos, Trump quedó en ridículo al sorprenderse por el inglés del presidente de Liberia… sin saber que allá se habla inglés desde hace dos siglos.
En vez de quedar como diplomático, Donaldo Trump quedó como turista perdido en Wikipedia. Y no es la primera vez. Esta vez fue con el presidente de Liberia, Joseph Boakai, a quien elogió por su “excelente inglés” sin tener idea de que el inglés es el idioma oficial de ese país. Spoiler: es el idioma oficial del país desde 1847.
La escena. Almuerzo presidencial, bochorno mundial
Todo comenzó en la Casa Blanca, donde Trump organizó una reunión VIP con varios líderes africanos, Liberia, Gabón, Guinea-Bisáu, Mauritania y Senegal. Un momento diplomático… hasta que abrió la boca.
Ahí mismito, Trump mira a Joseph Boakai, presidente de Liberia, y le suelta con la misma emoción con la que descubre un nuevo Big Mac.
“¡Qué buen inglés! ¿Dónde aprendiste a hablar tan bien?”
Boakai, con el nivel de paciencia de un maestro de primaria aguantando preguntas estúpidas, le responde entre risas: “En Liberia, señor.”
Como Condorito de ¡Plop! Silencio incómodo en la sala. Risas nerviosas. Y en Twitter… fuego en el 23.
Liberia no es una colonia británica, es hija de EE. UU.
Aquí es donde empieza la clase a la que el pequeño Donald nunca asistió. Liberia fue fundada en 1822 por afroamericanos liberados de la esclavitud en Estados Unidos. Así como lo oyes. La Sociedad Americana de Colonización quería sacar a los negros libres del país, y los mandaron pa’ África a fundar lo que hoy es la república más vieja del continente.
¿Y qué idioma se llevaron? El mismo con el que sus captores los criaron, el inglés.
Desde el primer día, desde el primer papel, desde el primer himno, Liberia habla inglés. No es un “talento oculto”, es parte de su ADN nacional.
De elogio a meme internacional
Lo que Trump quería que sonara como un cumplido, terminó viéndose como lo que es, ignorancia vestida de frac.
Los medios se le tiraron encima. Analistas internacionales dijeron que la metida de pata demuestra una vez más su “desconexión total con la historia africana”.
Y el pueblo liberiano…
¡Papá! Algunos se lo vacilaron, otros lo vieron como insulto. Como cuando alguien te dice “¡wow, hablas bien para ser latino!” y uno tiene que respirar profundo pa’ no virar la mesa.
¿Dónde está Liberia y por qué importa?
Por si acaso Donald vuelve a preguntar:
- Está en África Occidental, al ladito de Sierra Leona y Costa de Marfil.
- Tiene como 5 millones de habitantes.
- Fue colonia de afroamericanos, pero nunca fue colonizada por europeos.
- Fue cuna de guerras, pero hoy lucha por estabilidad y progreso.
- Y sí, hablan inglés. No por turismo, sino por historia.
¿Por qué Trump estaba reunido con ellos?
Porque detrás del “almuerzo amistoso” hay minerales raros, petróleo, y un África que EE. UU. no quiere dejarle solo a China.
Pero Donald, fiel a su estilo, en vez de hablar de economía, prefirió tirarse de nuevo al abismo diplomático con frases como:
“Son lugares vibrantes, con tierras muy valiosas y gente maravillosa”.
Sí, claro, como quien describe un Airbnb.
¿Qué podemos aprender de esto, corillo?
Que la diplomacia no se improvisa, que la historia no se olvida, y que no todo el que habla inglés lo aprendió en Harvard o en Netflix.
En La Magazine decimos:
Donald no descubrió que un africano habla inglés. Lo que descubrió fue su propia ignorancia.
Y sí, el inglés de Boakai es perfecto… Lo que está grave es el geografía y la humildad de Donaldo.










