Con 88 años y más swing que una timbalera en Loíza, se nos fue el pianista bravo de La Perfecta, el tipo que cruzó el jazz con la clave, el boricua que sacudió Nueva York con alma de barrio y tumbao de leyenda.
Eddie Palmieri, el maestro de las teclas, el arquitecto de La Perfecta, el genio que hizo que el jazz se enamorara de la clave boricua, falleció este miércoles 6 de agosto de 2025 a sus 88 años.
La música quedó sin clave, la salsa se puso en pausa. Y en Nueva York, una ciudad que siempre retumba, alguien bajó el volumen.
Un corazón de octava
La noticia fue confirmada por su hijo y luego amplificada por miles de voces que saben lo que este hombre representó, para la música, fue más que un pianista. Fue fundador, fue chispa creadora, fue vanguardia. Según fuentes cercanas, un infarto le apagó el cuerpo, pero jamás le va a callar el legado.
“Ya nada puede ser igual en la música. De los grandes, el más grande”, escribió Bobby Cruz en redes, y no hay mejor resumen que ese.
Desde el Bronx con amor y timbales
Palmieri nació en Nueva York, pero con sangre boricua de pura cepa. Se crio entre el jazz gringo y las congas de la isla. Siendo chamaquito ya miraba a su hermano Charlie —también pianista— con ojos de admiración, pero no tardó en encontrar su propio lenguaje, uno donde el piano hablaba con tumbao y groove afrolatino.
En 1961 fundó La Perfecta, orquesta que, más que perfecta, fue revolucionaria. Sin metales chillones, con trombones como puños y una percusión que sonaba a calle, a ritual. Allí se cocinó el sonido que nos dio joyas como Vámonos Pal’ Monte, Bilongo y Muñeca.
Y por ese corillo. el de La Perfecta, pasaron bestias como Ismael Quintana, Barry Rogers y el gran Manny Oquendo.
Detalles de La Perfecta de Eddie Palmieri:
- Su sonido innovador inspiró a otras bandas a imitar su mezcla de géneros, según Fania Records.
- Fue una banda formada por Eddie Palmieri en 1961, firmada por Alegre Records.
- Se caracterizó por reemplazar los violines con dos trombones, creando un sonido más pesado y potente apodado “trombanga” por su hermano Charlie.
- Experimentó con diversos estilos, incluyendo jazz y el ritmo cubano Mozambique.
El Sol de la Música Latina
Palmieri no solo hizo salsa, él moldeó el género antes de que tuviera nombre. Cuando la Fania All Stars aún era un experimento, Eddie ya estaba montando descarga en clubes como el Red Garter y el Club Cheetah. Grabó con Fania discos míticos como The Sun of Latin Music (1974), que le dio uno de sus nueve Grammys.
Sí, nueve Grammys. ¡Y eso que la academia no sabía bien cómo categorizar lo que él hacía!
Un viejo con swing hasta el final
En los 90 se fue más de lleno al latin jazz, pero nunca soltó la raíz. Su grupo más reciente era una joyita reducida, pero mortal, Hermán Olivera en la voz, Nelson González en el tres cubano, Johnny Rivero en la percusión. Un dream team pa’ rumbear fino.
Hasta hace poco, el viejo Eddie todavía estaba en agenda para conciertos, pero tuvo que cancelar una presentación por temas de salud. Dejó dicho:
“Mi cuerpo no puede estar allí, pero mi corazón está con ustedes… y con mi patria, Puerto Rico”.
No hay funeral que le haga justicia. Porque Eddie Palmieri no es un artista que se fue, es una escuela que sigue sonando en cada esquina donde alguien pone una conga y grita “¡agúzate que te están velando!”
Hoy lo despedimos con música, con calle, con respeto… y con swing. La salsa no está de luto, está de pie, agradecida.










