Por: Vladimir “Vlady” Gómez
Editor – Gallimbo La Magazine
Ya pasó. Se dijo, se rió, se cantó (a su manera) y se aplaudió de pie. El Teatro Alejandro Tapia y Rivera fue tomado —sin resistencia— por la comedia filosa, irreverente y deliciosamente provocadora de Kiko Blade, quien regresó a las tablas con su stand up “Entrégate: Un StandUP Incondicional”, dejando claro que cuando uno se entrega al humor, no hay marcha atrás.
La noche del 13 de diciembre, en pleno corazón del Viejo San Juan, la risa se apoderó del Tapia como si fuera un coro desafinado pero feliz. Kiko Blade, con ese timing que no se aprende en talleres sino en la vida misma, presentó un espectáculo teatral distinto, retante y morbosamente divertido, inspirado en su pasión por la comedia y su particular —y muy suya— admiración por Luis Miguel, El Sol de México. Sí, Luismi estuvo ahí… reencarnado en chistes, gestos y guiños que solo Kiko puede ejecutar sin pedir perdón.
“Entrégate” no fue solo stand up. Fue una experiencia. Un viaje entre la carcajada incómoda, la nostalgia pop y la sátira bien pensada. El público pasó de la risa culposa al aplauso sincero en cuestión de segundos, mientras Kiko jugaba con el imaginario colectivo, el teatro clásico y la picardía contemporánea que tanto nos gusta en Gallimbo.
Uno de los momentos más comentados de la noche fue el debut sorpresa dentro del espectáculo: una persona especial invitada al escenario, confirmando que en este show nada estaba completamente escrito y que el riesgo también es parte del encanto. Ahí, el Tapia se sintió vivo, cercano, casi cómplice.
Hace apenas un año, Kiko Blade tomó una decisión que muchos cuestionaron: salir del programa “El Remix” de Wapa Televisión para dedicarse por completo al teatro. Doce meses después, la respuesta fue clara y sonora —como la risa del público—. Él mismo lo reconoce: necesitaba evolucionar, desarrollarse y entregarse. Y vaya que lo logró.
Con “Entrégate”, Kiko Blade no solo regresó al teatro: reafirmó su identidad artística, su valentía creativa y su lugar dentro de la nueva narrativa del entretenimiento puertorriqueño. Clásico por el escenario, urbano por el verbo, atrevido por convicción.Gallimbo estuvo ahí. Observando, riendo y tomando nota.
Porque cuando el humor se hace con verdad… uno no se ríe solo: se entrega. “El Movimiento no Puede Parar!!! Andandoooo…










