Por Vladimir “Vlady” Gómez
Editor – Gallimbo La Magazine
Buenos Aires fue testigo de historia viva. Trueno, el fenómeno global del rap latino, cerró un 2025 simplemente monumental con un regreso triunfal al emblemático Estadio Ferro, escenario que vibró de principio a fin ante un show de dos horas que quedará tatuado en la memoria colectiva del hip hop.
Con apenas 23 años, Trueno volvió a casa en el punto más alto de su carrera, liderando una noche épica como parte de su E.U.B Deluxe World Tour, frente a un estadio repleto que coreó cada verso, cada beat y cada manifiesto. No fue solo un concierto: fue una declaración de poder artístico, cultural y generacional.
La puesta en escena fue de alto calibre: dirección musical impecable, visuales contundentes y una conexión emocional constante con su público. Ferro no fue un venue, fue un templo. El show estuvo estructurado en cuatro capítulos dinámicos, separados por transiciones breves pero precisas, que recorrieron las distintas etapas de su discografía y mantuvieron la energía siempre en ascenso.
Uno de los momentos más celebrados de la noche llegó con la participación especial de Milo J en “Gil”, marcando la primera vez que ambos interpretan el tema juntos en vivo, provocando una explosión de euforia colectiva. Pero la emoción alcanzó su punto más alto cuando la cultura rapera de La Boca se encontró con la historia grande de la música argentina: David Lebón y Pedro Aznar, leyendas eternas de Serú Girán, se unieron a Trueno para interpretar “No llores por mí Argentina”. El estadio entero de pie. Un puente generacional perfecto. Un canto que atravesó décadas.
Este concierto no fue un hecho aislado, sino la consagración de un año trascendental. En 2025, Trueno lanzó “The Manifesto”, su aclamada colaboración con Gorillaz y el fallecido rapero de Detroit Proof, uno de los cruces más significativos en la historia del hip hop latino. Poco después, fue anunciado como artista invitado en la próxima gira de estadios y arenas de Gorillaz por el Reino Unido e Irlanda en 2026.
A nivel de reconocimientos, el año fue igual de contundente: Trueno ganó el Latin GRAMMY a Mejor Canción de Rap/Hip Hop con “FRESH”, consolidándose como el rapero más nominado de la ceremonia. Días más tarde, recibió su primera nominación al GRAMMY anglosajón en la categoría Mejor Álbum de Música Urbana por EL ÚLTIMO BAILE (DELUXE), certificado Oro por la RIAA en Estados Unidos.
Como si fuera poco, hizo historia al convertirse en el primer artista urbano latino en encabezar Red Bull Symphonic, debutando en formato sinfónico junto a una orquesta de 40 músicos, con entradas agotadas y críticas unánimes. Un proyecto que hoy ya vive en todas las plataformas digitales.
De campeón de batallas en La Boca a una de las voces más visionarias del hip hop global, Trueno sigue redefiniendo el género sin perder sus raíces ni su compromiso con su comunidad. Su final en Ferro no solo corona un 2025 histórico, sino que anuncia, sin miedo ni pausa, el inicio de un capítulo aún más poderoso.
Gallimbo La Magazine lo dice claro: lo de Trueno ya no es promesa… es legado en construcción.














