La acción cerró en $39.09 y ha perdido cerca del 78% desde su máximo histórico de 2021. China está floja, el negocio directo perdió gasolina y mientras nuevos competidores se meten al party, Wall Street sigue esperando que Nike vuelva a meter presión.
Nike lleva décadas diciéndole al planeta Just Do It, pero ahora mismo en Wall Street el famoso swoosh parece necesitar su propia dosis de motivación. La acción del gigante deportivo cerró el lunes 17 de agosto en $39.09, su precio más bajo desde 2014 y tremendo cantazo para una compañía que hace menos de cinco años estaba volando por encima de los $177.
En noviembre de 2021, Nike cerró en $177.51 por acción. Desde aquel pico hasta hoy se ha esfumado alrededor del 78% de su valor. Eso no es un bajoncito ni una mala semana: eso es darse sendo cocotazo contra la realidad.
Y aunque Nike continúa siendo una de las marcas más reconocidas del planeta, Wall Street hace rato dejó claro que el flow, los Jordans y décadas de anuncios legendarios no son suficientes cuando los números comienzan a caminar para atrás.
China le está haciendo un boquete al swoosh
Nike cerró su año fiscal 2026 con aproximadamente $46,400 millones en ingresos, prácticamente sin crecimiento frente al año anterior. Durante el último trimestre facturó unos $11,000 millones, pero sus ventas retrocedieron 4% cuando se elimina el efecto de las monedas.
El verdadero dolor de cabeza está en Greater China, donde las ventas trimestrales cayeron 17% en términos neutrales de moneda. Allí Nike está lidiando con consumidores más cuidadosos y marcas locales que vienen subiendo sin pedir permiso.
En arroz y habichuelas: antes Nike llegaba al party y todo el mundo miraba; ahora hay un corillo completo peleándole la pista.
Quiso janguear sola y ahora está llamando a los panas
Otro revolú nació de la apuesta de Nike por vender cada vez más directamente al consumidor mediante sus tiendas, aplicaciones y plataformas digitales, reduciendo parte de su dependencia de distribuidores tradicionales.
La estrategia prometía control, mejores márgenes y una relación directa con el cliente. Pero la jugada no salió exactamente como estaba dibujada en PowerPoint.
Los ingresos de NIKE Direct bajaron 7%, hasta $4,100 millones, mientras el negocio mayorista creció 4% y alcanzó aproximadamente $6,600 millones.
Así que Nike está reconstruyendo relaciones con retailers y distribuidores que durante años fueron parte esencial de su maquinaria comercial. Básicamente, después de dejar a varios panas en visto, ahora toca escribirles: “¿Qué es la que hay? Hace tiempo no hablamos”.
Elliott Hill tiene tremendo maratón y esto no se arregla cambiando las agujetas
El presidente y CEO Elliott Hill tiene ahora la encomienda de devolverle velocidad a una compañía que todavía posee una fuerza cultural brutal, pero que necesita transformar nuevamente ese poder en ventas y crecimiento.
Su estrategia busca reenfocar Nike en lo que originalmente la convirtió en monstruo: deporte, innovación, producto y conexión con el consumidor.
Hay señales positivas. El negocio mayorista está reaccionando y categorías relacionadas con running, fútbol y rendimiento deportivo comienzan a enseñar movimiento. Pero mientras Nike organizaba la casa, otros competidores aprovecharon para colarse por la puerta y conquistar consumidores jóvenes que ya no compran una marca simplemente porque sus padres la usaban.
Ese es quizás el reto más grande: Nike no solamente tiene que volver a vender duro; tiene que volver a sentirse dura.
Ese numerito estaba lindo, hasta que apareció la letra pequeña
El último trimestre también dejó un margen bruto de 49.2%, cifra que a primera vista parecía motivo para descorchar algo. Pero gran parte de esa mejoría estuvo relacionada con un beneficio extraordinario por la recuperación esperada de ciertos aranceles.
Ese efecto añadió aproximadamente $0.52 por acción a las ganancias diluidas, por lo que Wall Street sigue esperando evidencia de una recuperación que venga del negocio mismo y no de una ayudita extraordinaria.
Porque los inversionistas podrán perdonar un trimestre flojo, pero no viven de cuentos ni de nostalgia sneakerhead.
De $177 a $39: aquí no hay filtro que arregle esa foto
La gráfica es despiadada: $177.51 en noviembre de 2021; $39.09 en agosto de 2026.
Nike sigue siendo gigante, continúa facturando miles de millones y el swoosh permanece tatuado en la cultura deportiva mundial. Nadie está diciendo que el imperio se acabó.
Pero la caída demuestra que hasta los monstruos pueden quedarse sin aire cuando pierden velocidad y la competencia comienza a correr más duro.
Durante décadas Nike le dijo al mundo que simplemente lo hiciera. Ahora le toca aplicarse su propio lema.
Porque los tenis están puestos, el nombre todavía pesa y el swoosh sigue ahí.










