Tienen piel de silicona, ojos con cámaras, memoria para recordar conversaciones y gestos que imitan emociones. La nueva generación de robots humanoides promete revolucionar la salud, la educación y los servicios, pero también mete miedo por todo lo que puede ver, escuchar y aprender de nosotros.
Esto ya no es la robotina tiesa de las películas viejas, caminando como si tuviera las rodillas soldadas y hablando con voz de microondas. La nueva generación de humanoides parpadea, sonríe, mueve los labios, sostiene la mirada y recuerda lo que uno le dijo. Algunos hasta tienen la piel tibia.
Buena parte de esta carrera se libra en China, donde existe una enorme red de fabricantes, proveedores y centros de investigación dedicados a crear máquinas cada vez más parecidas a nosotros. Todavía muchos modelos caminan medio raros y no tienen la soltura de una persona, pero cuando se trata del rostro, la mirada y los gestos, el avance está brutal. A veces uno no sabe si admirarlos, saludarlos o salir caminando sin darles la espalda.
Estos son algunos de los robots más llamativos que se están desarrollando y ofreciendo:
1. Origin F1, la cabeza que te mira y reacciona
Origin F1 fue desarrollado por la compañía china AheadForm. No es un robot de cuerpo completo, sino una cabeza femenina diseñada para conversar y reaccionar ante la persona que tiene de frente.
Sus ojos incorporan cámaras y pequeños motores controlan el parpadeo, la dirección de la mirada y distintos movimientos faciales. La intención de sus creadores es que funcione como un puente más natural entre los seres humanos y la inteligencia artificial.
En arroz y habichuelas, la idea es que no sientas que estás hablando con una pantalla, sino con algo que te mira, te escucha y responde a tus expresiones. Ahí mismo comienza lo interesante… y también lo medio creepy.
2. Ex-Robots, androides de cuerpo completo
En la ciudad china de Dalian, la empresa Ex-Robots fabrica androides capaces de sonreír, fruncir el ceño y copiar gestos captados por cámaras. Son máquinas de cuerpo completo con piel sintética y movimientos faciales bastante detallados.
Cada unidad puede tardar entre dos semanas y un mes en fabricarse, con precios que rondan entre los $207,000 y $276,000. Por ahora aparecen principalmente en museos y exhibiciones, pero la compañía estudia utilizarlos en educación, orientación psicológica y terapia emocional.
Y ahí es donde la conversación cambia. Una cosa es ver un robot en una feria tecnológica y otra muy distinta es contarle tus problemas a una máquina con cara humana.
3. Moya, piel tibia para atender al público
Moya, creado por la empresa DroidUp, lleva el realismo un poco más lejos. Tiene ojos equipados con cámaras, sensores para desplazarse y una piel flexible cuya temperatura puede mantenerse cercana a la del cuerpo humano.
Sus desarrolladores proyectan utilizarlo en bancos, centros comerciales, museos y otros espacios de servicio. En teoría, podría orientar a un visitante, responder preguntas o recibir clientes. En la práctica, más de uno va a terminar pidiéndole hasta el Instagram.
4. Jia Jia, la pionera china
Presentada en 2016 por investigadores de la Universidad de Ciencia y Tecnología de China, Jia Jia fue bautizada por algunos medios como la “diosa robot”. Podía mover los brazos, contestar preguntas sencillas y acompañar sus respuestas con movimientos de ojos y labios.
Vista desde 2026, sus capacidades pueden parecer limitadas. Sin embargo, fue una de las máquinas que abrió la puerta a esta competencia por crear rostros robóticos más expresivos y convincentes.
5. Aria, compañía artificial por módulos
La estadounidense Realbotix presentó a Aria, un robot con reconocimiento facial, inteligencia artificial para mantener conversaciones y rostros intercambiables. La empresa ofrece bustos robóticos desde $20,000, versiones modulares desde $95,000 y modelos de cuerpo completo desde $125,000.
Aria está diseñada principalmente como robot de compañía. Puede recordar conversaciones y adaptar sus respuestas al usuario. Eso suena conveniente, pero también abre una pregunta pesada: ¿qué pasa cuando alguien comienza a preferir una relación programada, sin discusiones ni rechazos, sobre una relación humana real?
6. Ai-Da, la artista del millón de dólares
Ai-Da no está diseñada para recibir clientes ni ofrecer compañía. Esta robot artista utiliza cámaras instaladas en sus ojos y un brazo mecánico para dibujar y pintar.
En noviembre de 2024, su retrato del matemático Alan Turing fue vendido por $1.08 millones en Sotheby’s. La obra tenía una estimación inicial de entre $120,000 y $180,000, pero terminó rompiendo todas las expectativas. Fue la primera pieza creada por un robot humanoide vendida en una gran casa de subastas.
Claro, después de eso medio planeta se hizo la misma pregunta: ¿la artista es Ai-Da, sus programadores o la gente que pagó más de un millón por el cuadro?
El avance es impresionante, pero viene acompañado de asuntos que no se pueden barrer debajo de la alfombra. Estas máquinas utilizan cámaras, micrófonos, reconocimiento facial y memoria conversacional. Pueden almacenar información sobre nuestros gustos, rutinas, emociones y hasta momentos de vulnerabilidad.
También existe el riesgo de dependencia emocional. Un robot puede responder con voz dulce, recordar un cumpleaños y aparentar empatía, pero no siente cariño, preocupación ni tristeza. Todo está calculado mediante algoritmos.
El verdadero problema no es que las máquinas aprendan a parecer humanas. Es que, entre una conversación y otra, nosotros terminemos olvidando que no lo son.

