Gallimbo Studio estrenó un documental que recorre el camino de Benito desde Vega Baja hasta convertirse en un fenómeno mundial, pero lo hace desde una posición privilegiada, Chente Ydrach estuvo cerca cuando todavía nadie podía imaginar hasta dónde llegaría.
Hay miles de videos intentando explicar el fenómeno Bad Bunny. Hay análisis sobre sus números, sus discos, sus conciertos y cada récord que rompe. Pero Chente Ydrach tiene algo que no se consigue buscando información en Google. Él conoció a Benito antes de que el mundo supiera quién rayos era Benito.
Desde ahí parte el nuevo documental producido por Gallimbo Studio, una pieza de poco más de 28 minutos estrenada en YouTube que recorre la transformación de aquel chamaquito de Vega Baja que hacía música con hambre de llegar, en el artista que terminó poniendo a Puerto Rico en algunas de las tarimas más grandes del planeta.
No se trata simplemente de echarle flores al conejo malo
El documental utiliza imágenes de archivo, entrevistas, noticias, conciertos y momentos compartidos durante años para contar una historia que comienza mucho antes de los estadios. Chente recuerda haber visto a Benito cuando todavía necesitaba que alguien apostara por él y reconoce algo que con el tiempo suele olvidarse, nada garantizaba que aquello fuera a terminar así.
Un detalle cambia completamente la mirada
Cuando el documental de Gallimbo habla sobre Bad Bunny no está descubriendo al artista más famoso de Puerto Rico. Hay archivo. Hay conversaciones. Hay una relación documentada desde aquellos tiempos en que hasta el nombre artístico provocaba dudas y Benito todavía podía sentarse frente a Chente sin toda la maquinaria que hoy acompaña a una superestrella.
El documental conecta esa historia con DeBÍ TiRAR MáS FOToS, el álbum que volvió a colocar la identidad puertorriqueña en el centro de su música. Salsa, plena, bomba, reguetón, familia, barrio y memoria aparecen como parte de una obra que no mira las raíces como una pieza de museo, sino como algo vivo.
Después llegó la residencia. No me quiero ir de aquí
Lo que comenzó con 20 funciones terminó en 31 conciertos y más de medio millón de asistentes en el Coliseo de Puerto Rico. Pero Gallimbo pone el foco donde realmente estaba el truco, en vez de sacar inmediatamente el espectáculo al mundo, Bad Bunny hizo que el mundo cogiera un avión y viniera a Puerto Rico.
Hoteles, restaurantes y comercios sintieron el cantazo. Visa registró un aumento de 20% en el gasto total en San Juan durante el periodo analizado y un crecimiento de 35% entre visitantes internacionales.
Después vinieron otros momentos que parecían imposibles cuando Chente entrevistaba a aquel chamaquito. Billboard lo reconoció como el artista latino número uno del siglo XXI, basado en el desempeño de sus discos y canciones durante los primeros 25 años del siglo. En febrero de 2026, DeBÍ TiRAR MáS FOToS hizo historia al ganar el Grammy a Álbum del Año, además de llevarse Mejor Álbum de Música Urbana y Mejor Interpretación de Música Global.
Pero Gallimbo evita terminar la historia contando trofeos. Chente regresa al principio.
“Yo he visto a Benito antes de que el mundo lo conociera real”
dice cerca del cierre.
Habla del muchacho con una visión, del crecimiento que presenció y de algo que, después de tantos récords, resulta fácil perder de perspectiva. Bad Bunny salió de Puerto Rico, pero Puerto Rico nunca salió de Bad Bunny.
Quizás por eso la última parte del documental deja de hablar de la superestrella y vuelve a llamarlo por su nombre.
Benito Antonio Martínez Ocasio. El chamaquito de Vega Baja que llegó a lugares que parecían imposibles y que, cuando tuvo al mundo mirando, siguió señalando hacia acá.
Hacia su casa. Hacia su terruño. Hacia su Puerto Rico del alma.

