Aprendió a pescar cuando tenía tres años. Hoy busca ayuda para regresar al agua y continuar, junto a su esposa y sus hijas, una historia que comenzó con su padre.
Irving Givaudan conoce el mar desde que era un niño. Tenía tres años cuando comenzó a pescar y, mientras crecía, fue aprendiendo a reconocer las corrientes, las temporadas y los cambios del agua alrededor de Puerto Rico. Después se hizo cocinero, se casó, tuvo hijas y abrió un negocio con su esposa. La pesca siguió acompañándolo durante todo ese camino.
La lancha en la que salía había pertenecido a su padre. Cuando pasó a manos de Irving y su hermano, ambos fueron reparándola poco a poco para mantenerla en uso. No era nueva ni lujosa. Era la embarcación con la que Irving podía salir a buscar pescado y volver con él a la cocina familiar. También guardaba recuerdos de quienes habían navegado antes que él.
Irving y su esposa tienen un negocio de poke en Puerto Rico. Durante años, él pescaba, llevaba la captura al restaurante y juntos la preparaban para clientes de la isla y visitantes. Habían construido una forma de trabajar en la que podían contar de dónde venía parte de lo que servían. Conocer el origen de la comida y respetar el mar que la provee se volvió parte de lo que querían compartir con sus clientes y, más adelante, con sus hijas.
Entonces la lancha se hundió.
Irving relató en una campaña de recaudación que la embarcación se abrió de repente, comenzó a llenarse de agua y desapareció en cuestión de minutos. La familia todavía intenta entender qué ocurrió. Él dice que estuvo a punto de hundirse con ella. Logró salir y regresar a casa, donde lo esperaban su esposa y sus hijas. La causa de la rotura no se ha establecido en el relato que ha hecho público.
Al principio, pensar en conseguir otra lancha le pesaba. Acababa de sobrevivir. Había podido volver a abrazar a su familia. ¿Cómo pedir algo más después de eso? Pero al conversar con su esposa empezó a mirar también lo que habían perdido. Sin la embarcación, Irving no puede salir a pescar como lo hacía para el negocio que levantaron juntos.
Llevan 13 años vinculando la pesca y la cocina con la vida de su familia. Quieren seguir haciéndolo y quieren que sus hijas crezcan conociendo esa relación con el mar. Por eso Irving decidió contar lo sucedido y pedir ayuda públicamente. La colecta busca reunir dinero para comprar una lancha usada que sea segura y confiable. No plantea recuperar la embarcación de su padre, que quedó bajo el agua, sino conseguir una con la que pueda volver a trabajar.
Quienes deseen aportar o compartir su historia pueden hacerlo a través de la campaña de GoFundMe de Irving Givaudan y su familia. Él regresó del mar con vida. Ahora espera el día en que pueda salir otra vez, pescar y llevar la captura a la cocina donde lo aguardan los suyos.

