Los que pensaban que los Leones estaban listos pa’ guardar los tenis, se quedaron con las ganas.
Ponce sacó el corazón, defendió su cancha como una verdadera manada y derrotó 81-77 a los Vaqueros de Bayamón para quedarse con el último boleto disponible a la postemporada del BSN. En el Pachín Vicéns no cabía un grito más cuando sonó la chicharra. La misión estaba cumplida.
Y si había dudas de quién iba a cargar el equipo en los hombros, Jezreel De Jesús volvió a responder como los grandes.
El armador encendió la ofensiva rojinegra con 28 puntos y, cuando el juego estaba en su momento más caliente, apareció con una corrida personal que prácticamente sentenció el partido. Dos tiros libres, un canasto con sangre fría y un último tiro libre con apenas ocho segundos en el reloj bastaron para poner a celebrar a toda la fanaticada ponceña.
Porque sí… esto fue de esos juegos que te hacen sudar hasta sentado.
La primera mitad terminó apenas 40-39 a favor de Ponce y durante los 40 minutos ninguno de los dos equipos logró despegarse. Cada posesión valía oro y cada defensa parecía una final.
Pero los Leones nunca soltaron el control emocional.
Thomas Robinson aportó 16 puntos, Brady Manek se fajó con un doble-doble de 12 puntos y 12 rebotes, mientras Alejandro Vázquez añadió otros 10 para mantener viva la ofensiva rojinegra durante toda la noche.
Del otro lado, Bayamón también dio pelea. Jassel Pérez terminó con 19 puntos, Stephen Thompson añadió 17 y Damian Jones sumó 11, pero el último bombazo para empatar nunca cayó.
Con el triunfo, Ponce mejora su marca a 15-18 y asegura oficialmente el cuarto puesto de la Conferencia B, completando así el cuadro de equipos que buscarán el campeonato del BSN.
Los Vaqueros, por su parte, cierran la fase regular con un respetable récord de 22-12 y ahora tendrán que cambiar rápidamente el chip para la postemporada.
A los Leones todavía les queda una última parada en la temporada regular este lunes cuando visiten a los Criollos de Caguas, pero la realidad es otra: el boleto ya está en el bolsillo.
Ahora empieza el verdadero baile.
Porque cuando Ponce entra a los playoffs, la historia cambia, y cualquiera que se cruce con esta manada sabe que aquí nadie regala un solo canasto.










