El delantero del Real Madrid perdió contratos con tres importantes marcas chinas y provocó la suspensión de transmisiones de La Liga. Sus disculpas no han logrado apagar completamente la controversia.
Kylian Mbappé descubrió que una broma puede salir bastante cara cuando toca una figura histórica de enorme sensibilidad política. El delantero francés del Real Madrid desató una tormenta en China tras unos comentarios sobre Mao Zedong, fundador de la República Popular China, que terminaron costándole importantes contratos publicitarios y provocaron una reacción que alcanzó al fútbol español.
Todo comenzó con un video de una entrevista en el que Mbappé comentaba una imagen de internet que mostraba su rostro superpuesto al del personaje histórico. Entre risas, el futbolista aparentemente se refirió a Mao como un dictador chino. El fragmento circuló rápidamente por las redes sociales y encendió las críticas.
En China, donde Mao conserva una posición central en la historia oficial del país, las palabras fueron interpretadas por numerosos usuarios y empresas como una falta de respeto.
Las consecuencias llegaron rápidamente. Dongpeng, fabricante de bebidas, Mengniu, gigante de productos lácteos, y Milkground anunciaron la terminación de sus acuerdos comerciales con el jugador. Las compañías argumentaron que no tolerarían expresiones consideradas ofensivas para los sentimientos nacionales.
La controversia también golpeó al Real Madrid y a La Liga. China Media Group, conglomerado estatal de comunicación, anunció la suspensión de transmisiones de partidos del campeonato español y otros encuentros en los que participara Mbappé. Además, reclamó disculpas públicas de las organizaciones involucradas.
Ante la magnitud del escándalo, el delantero publicó un comunicado en varios idiomas reconociendo que sus palabras habían sido desacertadas y expresando su respeto por el pueblo chino y su historia.
El Ministerio de Exteriores chino, por medio de su portavoz Guo Jiakun, aseguró que tomaba seriamente las disculpas del futbolista. Sin embargo, esa respuesta no significó la recuperación inmediata de sus contratos comerciales.
El Real Madrid también ofreció disculpas públicas y reafirmó su respeto por China, mientras La Liga lamentó las molestias ocasionadas a los aficionados chinos.
La polémica dividió opiniones en las redes. Algunos consideran excesivas las sanciones contra el futbolista, mientras otros defienden el respeto hacia los símbolos históricos nacionales.
Más allá de la discusión, el episodio evidencia cómo una declaración aparentemente casual puede convertirse en un problema internacional cuando se mezclan deporte, negocios, política e identidad cultural.

