Después de más de cuatro décadas en la industria de restaurantes, Edwin Garay convierte experiencias, tropiezos, oportunidades y lecciones de liderazgo en un libro que habla menos de cargos y más de la gente que encontró durante el camino.
Hay gente que aprende a dirigir desde una oficina, mirando números, reportes y gráficas. Edwin Garay pertenece a otra escuela. La de llegar al negocio, caminar la operación, hablar con los empleados, mirar qué está pasando y, cuando hace falta, meter mano.
De ahí sale el nombre de su libro: “BOTAS SOBRE EL TERRENO – La Historia de Edwin Garay”, una obra en la que el veterano ejecutivo de la industria de restaurantes repasa más de 45 años de trabajo, liderazgo y desarrollo de personas.
Y cuando decimos que empezó desde abajo, es literalmente desde abajo.
Antes de ocupar posiciones de liderazgo y trabajar alrededor de algunas de las marcas de restaurantes más reconocidas, Garay vendió periódicos y comenzó a ganarse la vida siendo apenas un muchacho. Aquellos primeros trabajos terminarían convirtiéndose, sin que él pudiera imaginarlo entonces, en las primeras páginas de una carrera marcada por la disciplina y una obsesión bastante sencilla: cumplir la palabra.
Su historia pasó por Nueva York, Connecticut y Puerto Rico. También por la Guardia Nacional y, eventualmente, por una industria de restaurantes que se convertiría en buena parte de su vida profesional.
Durante ese recorrido estuvo relacionado con operaciones y equipos de marcas como Taco Maker, KFC, McDonald’s, Subway y Wingstop, acumulando experiencias que fueron mucho más allá de vender comida.
Porque de eso precisamente trata el libro. De gente.
Garay recuerda a quienes apostaron por él cuando todavía estaba aprendiendo, pero también habla de sus errores, decisiones difíciles, oportunidades, golpes profesionales y de las personas a quienes luego le tocó enseñar.
Ahí está probablemente el corazón de Botas sobre el Terreno.
Su filosofía parte de una idea que parece obvia, pero que en el mundo corporativo muchas veces se olvida, para conocer una operación hay que caminarla.
Un gerente puede recibir cien informes sobre lo que sucede en un restaurante, pero cinco minutos hablando con quien está atendiendo clientes, preparando alimentos o resolviendo problemas detrás del mostrador pueden contarle otra historia.
No se trata solamente de mandar. Se trata de escuchar, enseñar, corregir y entender que detrás de cada posición existe una persona que puede convertirse mañana en supervisor, gerente, empresario o líder.
“Lidera con el corazón. Trabaja con tus manos. Cumple tu palabra”, es uno de los principios que resume el mensaje de la obra.
Después de más de cuatro décadas trabajando, Garay podría haber escrito simplemente unas memorias llenas de cargos, empresas y logros. Prefirió contar también los tropiezos y reconocer a quienes caminaron junto a él.
Familiares, amigos, mentores, empleados, compañeros y líderes aparecen como parte de una historia que nunca fue construida por una sola persona.
Para Garay, precisamente ahí comienza la palabra legado. No en el título que aparece debajo del nombre en una tarjeta de presentación. Tampoco en el tamaño de la oficina o en cuántos restaurantes alguien llegó a administrar.
El legado, plantea, está en la gente que ayudaste a crecer.
Esa mirada convierte Botas sobre el Terreno en algo más amplio que un libro dirigido exclusivamente a profesionales de restaurantes. Sus experiencias pueden conectar con empresarios, estudiantes, supervisores, gerentes y cualquiera que esté tratando de abrirse camino mientras aprende a dirigir a otros.
Garay continúa participando en proyectos y explorando oportunidades dentro de la industria. Es decir, esto tampoco tiene pinta de despedida.
Más bien parece una parada para mirar el camino recorrido, agradecer a quienes estuvieron allí y dejar algunas señales para los que vienen detrás.
Desde Naguabo, Puerto Rico, Edwin Garay pone ahora su historia impresa en papel. Una vida que comenzó trabajando desde joven y que, después de miles de turnos, reuniones, decisiones, problemas resueltos y personas desarrolladas, termina dejando una enseñanza bastante sencilla: muchas veces, para convertirse en un buen líder, primero hay que bajarse del pedestal, ponerse las botas y caminar sobre el terreno.










