Duane Davis no fue señalado como el hombre que apretó el gatillo, pero el jurado entendió que organizó el ataque que terminó con la vida del rapero en 1996.
Tuvieron que pasar casi 30 años, cientos de teorías y una investigación que parecía condenada a quedarse criando polvo. Finalmente, el caso por el asesinato de Tupac Shakur produjo una convicción.
Duane “Keffe D” Davis fue declarado culpable de asesinato en primer grado por organizar el ataque que acabó con la vida del rapero en Las Vegas, en septiembre de 1996.
Davis no fue acusado de disparar contra Tupac. La teoría presentada por la fiscalía fue otra: que tuvo un papel clave en la planificación del ataque ocurrido luego de una confrontación en la que estuvo involucrado su sobrino, Orlando Anderson.
El nombre de Anderson llevaba décadas rondando el caso. Aun así, nunca fue juzgado por el crimen y murió en 1998. Con el paso de los años, la investigación se fue llenando de rumores, versiones encontradas y cuentos de calle que hicieron casi imposible separar los hechos de la leyenda.
“Keffe D” siguió hablando.
Según los fiscales, sus propias declaraciones y admisiones realizadas durante años ayudaron a sostener el caso en su contra. Davis ofreció entrevistas, participó en documentales y contó públicamente detalles sobre lo ocurrido aquella noche. Palabras que en algún momento pudieron sonar como historias para alimentar su reputación terminaron siendo examinadas dentro de un tribunal.
Y ahí fue donde el fronteo le salió caro. Tupac recibió varios disparos mientras viajaba en un automóvil junto a Marion “Suge” Knight, luego de asistir a una pelea de boxeo. El artista murió seis días después, a los 25 años. Su asesinato estremeció la cultura del hip hop y se convirtió en uno de los crímenes más comentados de la historia de la música.
Durante décadas, nadie había sido condenado por su muerte. El caso se mantuvo vivo entre expedientes, testimonios, documentales y teorías que señalaban desde conflictos entre pandillas hasta la guerra musical entre las costas Este y Oeste de Estados Unidos.
La convicción contra Davis no contesta todas las preguntas que todavía rodean aquella noche. Sin embargo, representa el avance judicial más importante desde el asesinato del rapero.
Ahora “Keffe D” enfrenta la posibilidad de pasar el resto de su vida en prisión. La sentencia cerraría uno de los capítulos legales más largos y oscuros del hip hop, aunque difícilmente pondrá fin a las conversaciones sobre Tupac, su muerte y todo lo que ocurrió alrededor de ella.
Casi tres décadas después, el caso que parecía no tener final finalmente encontró un culpable ante la justicia.










