Los Leones sacaron corazón, viraron un juego imposible y prendieron el Pachín como en los viejos tiempos
Mira, si tú te fuiste del juego en el tercer parcial pensando que esto estaba liquidado, te perdiste una película completa. Porque los Leones de Ponce hicieron lo que parecía imposible, viraron un juego que tenían en la lona y terminaron llevándose la victoria 116-108 en tiempo extra contra los Capitanes de Arecibo en el Pachín Vicéns.
Arecibo arrancó mandando desde temprano, jugando cómodo, metiendo bola y silenciando la casa. Desde el primer parcial ya tenían ventaja, 32-27, y en el segundo siguieron apretando el acelerador hasta irse al descanso arriba 55-45. Ponce se veía perdido, sin ritmo, como buscando señal en medio del monte.
En el tercer cuarto la cosa se puso peor. Un bombazo de Diego González puso el juego 85-68 y ahí mismo más de uno dijo “apaga y vámonos”. Pero el baloncesto, como la vida, tiene esas vueltas que no avisan.
Porque lo que vino en el cuarto parcial fue otra historia.
Los Leones salieron con otra cara, con otra actitud, con ese pique de equipo que no quiere morirse en su casa. Y poco a poco empezaron a recortar, sin hacer mucho ruido al principio, pero metiendo presión. Hasta que de momento… boom. Jezreel De Jesús se tiró un “foul y vale” que completó un rally de 19-2 y puso a Ponce al frente 91-87. Ahí el Pachín explotó, porque la remontada ya no era cuento, era real.
El juego se volvió una guerra de nervios. Murphy metía, Arecibo respondía, y cuando parecía que Ponce lo cerraba, Rafael Pinzón se coló con una bandeja faltando dos segundos y empató el juego a 98. Silencio incómodo. Tiempo extra.
Y ahí fue donde Ponce sacó pecho de verdad.
Sí, McVeigh abrió el overtime con un triple y puso a Arecibo al frente 103-101, pero eso fue lo último que celebraron. Porque los Leones se fueron en un rally de 10-0 que fue básicamente un “hasta aquí llegaron ustedes”. Defensa dura, ejecución fría y Crutcher cerrando desde la línea para poner el juego 111-103 con menos de un minuto.
Game over. Aquí hubo de todo, pero el que cargó la ofensiva como un caballo fue Jordan Murphy con 31 puntos. Isaiah Hicks metió 22 con presencia en la pintura, Jezreel y Crutcher se combinaron para 42 puntos, y el mismo Crutcher se tiró un doble doble con 11 asistencias. Darius Bazley también hizo lo suyo con 16 puntos y 12 rebotes, trabajando callao pero efectivo.
Por Arecibo, Ramses Meléndez dio 27 puntos y McVeigh con Soares metieron 23 cada uno, pero al final se quedaron sin gasolina cuando más importaba.
Con esta victoria, Ponce mejora a 5-8 y se mantiene respirando en el Grupo B, porque este equipo no está pa’ rendirse todavía. Y si algo dejó claro esta noche es que en el Pachín no se puede celebrar antes de tiempo.
El próximo jangueo es este domingo cuando reciban a los Santeros de Aguada. Si juegan con esta misma hambre, que se agarren, porque estos Leones cuando despiertan, no avisan.










